El día está acabando taciturno;
Está recogiendo el silencio
Y amarrando mis pies sobre la arena.
Ya será demasiado tarde para
Evitar ser la víctima perfecta
De una soledad que escarba el alma.
Siento que el fatalismo ha llegado.
Siento la oscuridad y el arrebato.
Llegan al inevitable encuentro
Pensado, fabricado, prometido.
Siento una sombra llena de cenizas
Con una delicada soga, firme
En mi garganta, en mi existencia,
Debajo de mis nalgas, colgando entre
mis piernas, mi ombligo y mi semen.
El fatalismo me ha enamorado
Fatalmente, irremediablemente
Como un conquistador ineludible
Altisonante, hermoso, desgraciado,
Como eyaculación prohibida que
Se está derramando en tus labios,
Y en la noche que queda en el olvido.
Este atardecer muerde mis palomas
Y mutila las alas del escape.
Lentamente mi alma lanza el ancla
Que se va acentuando como sombra
Cuando el día está agonizando.
Mi alma se corroe cuando sé
Que esto no ha sido un viaje,
Que abrazaré la noche solitaria,
Deseando ser, estar, tenerte cerca.
Reencuentro
A Nery, quien he querido tanto
Por Omar Baños
Caminé
la geografía
de tus besos
y me adentré
en lo tuyo,
en lo que siempre
supe mío
a pesar
de mi destierro.
Volví a tus secretos,
reconociendo
la topografía
de tu cuerpo:
esos volcanes
de tus ojos,
esos ríos
ahondados
de suspiros,
esas pieles
hechas mares.
Naufragué de nuevo
en la marea de tu encanto,
en momentos de estupor
y en instantes sólo tuyos;
volví a descubrir
tu olor de alga.
Hoy me ha vuelto a doler
el dolor que me dejaste,
la soledad que te ha esperado.
Hoy yo te he sentido revivirlo,
revivirte de la nada como antes.
Te he sentido tanto en tu ausencia;
Te he sentido aquí, en el lugar del corazón
que te ha extrañado, que te ha esperado.