Las palabras son la razón por la que me involucré en la prevención
del VIH en 1993. Yo había recién llegado al distrito de la Misión
en San Francisco cuando mi compañera de apartamento me invitó
a escuchar una lectura de escritura creativa hecha por hombres gay latinos.
La noche, que fue organizada por el dramaturgo y activista comunitario Ricardo
A. Bracho, me cambió para toda la vida.
Nunca había visto a tantos hombres jóvenes gay hermosos, con varios
matices de color café hablar páblicamente sobre sus vidas, el
VIH, la familia, la joda y la fabulosidad. Vi a cada uno de los escritores pararse
para compartir sus palabras con la audiencia que había concurrido al
pequeño salón de la parte trasera de la librería. Algunos
lectores se mostraban tímidos, con voces temblorosas, mientras que otros
se veían claramente emocionados de estar en el escenario. Aán
así, todos me impresionaron con su brillantez, ternura, vulnerabilidad
y coraje.
Sus historias, poemas y experiencias personales no estaban escritas en los sofocantes
libros escolares. No. Fueron compartidos con el misterio del lenguaje, el silencio
y todos los violentos soplos y las dulces caricias que entregamos con nuestras
palabras. Esa noche escuché palabras que obtuvieron su fuerza de la calidad
del arte apasionado y la complejidad de la experiencia vivida. No sabía
cómo absorber la variedad de posibilidades que escuché esa noche
y no comprendí completamente todas las sensaciones que esas palabras
me hicieron sentir.
Casi diez años después, todavía sigo buscando las maneras
en que la creatividad nos puede ayudar a mantenernos saludables. Estoy asombrado
que una publicación como IMPACTO! existe ahora y me entristece cómo
el VIH/SIDA todavía reta nuestro bienestar.
Me encanta enseñar a escribir porque me encanta ver a las personas
dar forma y compartir sus palabras. He trabajado en las escuelas páblicas,
universidades, centros de reclusión juvenil y docenas de talleres para
la prevención del VIH. A menudo les digo a los estudiantes que es importante
escribir lo que sabemos y esforzarse para aprender nuevas palabras. Vale la
pena tropezarse con sus raros sonidos en nuestras bocas y su presencia sin gracia
en la página porque al conocerlas tienen el potencial de ser nuestras
para siempre.
A veces podemos sentir que no tenemos suficientes palabras en ningán
idioma, no obstante, todavía las juntamos, en un desafiante español,
frágil inglés o quebradizo spanglish. La escritura creativa nos
deja ver lo que decimos y escuchamos. La escritura es como descubrir una nueva
comida o una completa nueva sensación en el sexo. Nos refleja nuestros
pensamientos, acciones y necesidades.
Cuando estoy en el trabajo, a menudo pauso en mi oficina y tomo unos minutos
para escribir y reflexionar. Algunas veces escribo simplemente para dar gracias
por cosas simples —el olor de una naranja, los árboles que se asoman
en mi ventana, la másica y las amistades que me sostienen. Trabajar en
la industria del SIDA también puede ser frustrante y confuso, y son esos
días en los que me desahogo en la página para no enloquecer. Escribo
largos argumentos conmigo mismo y los tiempos, enlistando pregunta tras pregunta
en básqueda de algán sentido con claridad.
Lentamente he llegado a ver mis garabatos como una parte central de mi vida.
Puedo escribir una o dos veces al año, o varias veces al día,
pero de cualquier manera, la escritura siempre me previene de darme por vencido
porque me lleva a las palabras que no sabía que estaba necesitando.
La escritura creativa es buena prevención porque nos recuerda que nuestro
idioma es mágico, expresivo, siempre capaz de más. En este país,
la palabra escrita es poder; nos puede dar acceso a la ciudadanía, atención
médica, ingreso estable y un futuro. La ficción, la poesía,
las canciones líricas y las autobiografías son buena prevención,
porque son los lugares donde este poder de la palabra escrita se encuentra con
el poder de nuestras vidas habladas. Este es el caso en esta edición
de IMPACTO!. En esta edición se plasma con palabras la intersección
de la experiencia vivida con la escrita de los escritores centromaricones del
Equipo ¿Y Vos?. ¡Qué disfrutes esta riqueza y que escribas
lo que tengas!