“El arte es una mentira que cuenta la verdad” –Eduardo Galeano
Por Patrick “Pato” Hebert

Las palabras son la razón por la que me involucré en la prevención del VIH en 1993. Yo había recién llegado al distrito de la Misión en San Francisco cuando mi compañera de apartamento me invitó a escuchar una lectura de escritura creativa hecha por hombres gay latinos. La noche, que fue organizada por el dramaturgo y activista comunitario Ricardo A. Bracho, me cambió para toda la vida.

Nunca había visto a tantos hombres jóvenes gay hermosos, con varios matices de color café hablar páblicamente sobre sus vidas, el VIH, la familia, la joda y la fabulosidad. Vi a cada uno de los escritores pararse para compartir sus palabras con la audiencia que había concurrido al pequeño salón de la parte trasera de la librería. Algunos lectores se mostraban tímidos, con voces temblorosas, mientras que otros se veían claramente emocionados de estar en el escenario. Aán así, todos me impresionaron con su brillantez, ternura, vulnerabilidad y coraje.

Sus historias, poemas y experiencias personales no estaban escritas en los sofocantes libros escolares. No. Fueron compartidos con el misterio del lenguaje, el silencio y todos los violentos soplos y las dulces caricias que entregamos con nuestras palabras. Esa noche escuché palabras que obtuvieron su fuerza de la calidad del arte apasionado y la complejidad de la experiencia vivida. No sabía cómo absorber la variedad de posibilidades que escuché esa noche y no comprendí completamente todas las sensaciones que esas palabras me hicieron sentir.

Casi diez años después, todavía sigo buscando las maneras en que la creatividad nos puede ayudar a mantenernos saludables. Estoy asombrado que una publicación como IMPACTO! existe ahora y me entristece cómo el VIH/SIDA todavía reta nuestro bienestar.

Me encanta enseñar a escribir porque me encanta ver a las personas dar forma y compartir sus palabras. He trabajado en las escuelas páblicas, universidades, centros de reclusión juvenil y docenas de talleres para la prevención del VIH. A menudo les digo a los estudiantes que es importante escribir lo que sabemos y esforzarse para aprender nuevas palabras. Vale la pena tropezarse con sus raros sonidos en nuestras bocas y su presencia sin gracia en la página porque al conocerlas tienen el potencial de ser nuestras para siempre.
A veces podemos sentir que no tenemos suficientes palabras en ningán idioma, no obstante, todavía las juntamos, en un desafiante español, frágil inglés o quebradizo spanglish. La escritura creativa nos deja ver lo que decimos y escuchamos. La escritura es como descubrir una nueva comida o una completa nueva sensación en el sexo. Nos refleja nuestros pensamientos, acciones y necesidades.

Cuando estoy en el trabajo, a menudo pauso en mi oficina y tomo unos minutos para escribir y reflexionar. Algunas veces escribo simplemente para dar gracias por cosas simples —el olor de una naranja, los árboles que se asoman en mi ventana, la másica y las amistades que me sostienen. Trabajar en la industria del SIDA también puede ser frustrante y confuso, y son esos días en los que me desahogo en la página para no enloquecer. Escribo largos argumentos conmigo mismo y los tiempos, enlistando pregunta tras pregunta en básqueda de algán sentido con claridad.

Lentamente he llegado a ver mis garabatos como una parte central de mi vida. Puedo escribir una o dos veces al año, o varias veces al día, pero de cualquier manera, la escritura siempre me previene de darme por vencido porque me lleva a las palabras que no sabía que estaba necesitando.

La escritura creativa es buena prevención porque nos recuerda que nuestro idioma es mágico, expresivo, siempre capaz de más. En este país, la palabra escrita es poder; nos puede dar acceso a la ciudadanía, atención médica, ingreso estable y un futuro. La ficción, la poesía, las canciones líricas y las autobiografías son buena prevención, porque son los lugares donde este poder de la palabra escrita se encuentra con el poder de nuestras vidas habladas. Este es el caso en esta edición de IMPACTO!. En esta edición se plasma con palabras la intersección de la experiencia vivida con la escrita de los escritores centromaricones del Equipo ¿Y Vos?. ¡Qué disfrutes esta riqueza y que escribas lo que tengas!