História de APLA

El principio – Amor incondicional

Esta era la filosofía que guió a los fundadores de AIDS Project Los Angeles (APLA).

En octubre de 1982, los cuatro fundadores de APLA –Nancy Cole Sawaya, Matt Redman, Ervin Munro y Max Drew – fueron unos de los que asistieron a la reunión de emergencia que se realizó en el Gay and Lesbian Community Service Center. Ellos escucharon hablar a uno de los representantes de la Fundación de Kaposis Sarcoma de San Francisco sobre GRID (Gay Related Immunodeficiency Disease –enfermedad de inmunodeficiencia relacionada a homosexuales); uno de los primeros nombres que se utilizaron para el SIDA.

El miedo a la nueva enfermedad se estaba regando rápidamente en la comunidad, por lo que decidieron establecer una línea telefónica de ayuda, para responder a preguntas. Recogieron toda la información disponible y empezaron a capacitar voluntarios para la línea informativa a finales de octubre; con doce voluntarios en el primer grupo. La primera oficina de la línea informativa era, literalmente, un closet en el centro comunitario, donde los voluntarios contestaban un teléfono con una sola línea y leían información de una hoja de informativa.

Al darse cuenta que se necesitaban fondos para educar a la comunidad y prevenir el contagio, Nancy, Matt y Max consiguieron la ayuda de otros amigos (fueron los primeros voluntarios de APLA) y realizaron una fiesta navideña para recoger fondos. La fiesta logró recaudar más de $7.000, lo que se convirtió en la semilla para una nueva organización.

A pocos días se eligió un comité de trabajo. Al reconocer que el SIDA no era una enfermedad que afecta sólo a los homosexuales, los fundadores decidieron nombrar la organización con el nombre de AIDS Project Los Angeles. La primera Mesa Directiva fue elegida el 14 de enero de 1983.

APLA se mudó a sus primeras oficinas en Hollywood, sobre la avenida Cole.

Servicios al Cliente

El número de clientes que recibían servicios de APLA creció rápidamente. Al principio habían cinco clientes. Para finales de 1983 habían 100 clientes y 200 para mediados de 1984. Cuando APLA cumplió su décimo aniversario, la organización había servido a 11.500 clientes, además de los miles de personas por las que ha abogado.

Los primeros servicios de APLA iniciaron cuando los voluntarios empezaron a visitar a los pacientes en las camas de los hospitales. También se organizaron grupos de apoyo para ayudar a las personas con SIDA y a sus seres queridos.

Los servicios a los clientes se establecieron completamente cuando un profesional de servicios sociales se incorporó al pequeño personal de APLA a finales de 1983. Uno de los primeros programas fue el de Asistencia de Salud a Domicilio / Hospicios, que luego fue mejor conocido como el Programa Compañero. Hasta la fecha, este programa capacita a voluntarios que puedan interactuar a nivel individual en situaciones sociales y apoyo emocional para apoyar a personas con SIDA.

APLA creo nuevos programas durantes los años para poder responder a la creciente necesidad de las personas con SIDA. El primer programa que se enfocó en las necesidades de vivienda fue el de Mansfield House, una casa de tres habitaciones en Hollywood que abrió sus puertas en 1984 y que a través de los años ha llegado a ser un enorme programa de vivienda. Para marzo de 1985, se fundó una clínica dental para dar servicios dentales a personas con SIDA que habían sido discriminadas por su condición médica por otros dentistas.

El programa de cupones de comida evolucionó y se convirtió en el programa de Necesidades de la Vida (Necesities of Life Program --NOLP). El centro de entrega de alimentos abrió sus puertas oficialmente el primero de noviembre de 1986. Desde entonces, NOLP ha suministrado más de un millón de bolsas de alimentos a los clientes de APLA. Hasta la fecha, el programa ayuda a otros centros de entrega de alimentos para personas con SIDA al dar alimentos, asistencia técnica y apoyo financiero.

Otros programas sobresalientes incluyen el programa de transportación médica, cuidado de salud a domicilio, consejería de salud mental, legal, sobre pólizas de seguro y beneficios públicos. Además se han agregado administradores de casos, consejería para dependientes de químicos y educación sobre tratamientos.

Todo el apoyo de los programas de APLA nace del dedicado personal de la agencia, del compromiso de los miembros de la mesa directiva y de los generosos donantes. Al mismo tiempo, los miles de voluntarios que entregan su tiempo y esfuerzo –así como su alma y corazón— hacen que los programas de APLA sean todo un éxito. Los voluntarios contribuyeron con casi un millo de horas de servicio, durante los primeros diez años de servicios de APLA.

Educación

El SIDA puede ser algo muy espantoso. Fue espantoso especialmente a principio de los 80s, cuando se sabía muy poco sobre la enfermedad. Una de las frases que los voluntarios y miembros de la mesa directiva decían era: “Reducir el miedo”.

Una de las primeras acciones de APLA fue producir y distribuir un folleto con información sobre el SIDA. El folleto del mes de febrero de 1983, que se imprimió en inglés y español, proporcionaba información básica sobre la enfermedad. Desde entonces APLA ha educado a la comunidad para prevenir nuevos casos de infección de VIH y para empoderar y mejorar la calidad de vida de las personas que están infectadas.

Una de las primeras compañas de educación de APLA se lanzó en 1985. Los que ahora se conocen como los famosos anuncios de LA Cares, fueron producidos en colaboración con El Centro Lésbico Gay Comunitarios de Los Angeles. Se mostraba a un personaje afable y protector que le enseñaba a sus “chicos” sobre el sexo seguro. La campaña consistía de vayas publicitarias, anuncios de servicio público y anuncios impresos. También incluía guías gráficas de sexo seguro para hombres homosexuales, tituladas: ¿Podemos Hablar? y La Guía Práctica de la Madre sobre Sexo Seguro. APLA y el Centro ejecutaron una campaña más grande, para una audiencia más diversa con el nombre de Southern California Cares, cuyo lema era “Luche contra el miedo con los hechos”.

Las publicaciones de educación de APLA han incluido: Vivir con SIDA: Un Manual de Auto Cuidado, que fue publicado por primera vez en 1985; “Sexo en la Tierra y Otros Planetas”, un libro de tiras cómicas de 1992 que fue escrito por y para adolescentes; y un número de folletos, hojas informativas y paquetes de sexo seguro. Mucho de este material se produjo en inglés y español.

APLA ha estado al frente en informar sobre el SIDA y cultivar esfuerzos de prevención por casi dos décadas.

Política y comunicaciones

Los esfuerzos para influir en las políticas públicas ha sido parte de la misión de APLA. En mayo de 1983 APLA realizó una marcha con velas frente al edificio federal en la ciudad de Westwood, el cual atrajo la participación de más de 5.000 personas. La marcha fue un momento crucial para la comunidad ya que la involucró en la lucha contra el SIDA.

Desde los primeros años, APLA asumió un acercamiento agresivo y de largo plazo en la política, reconociendo que se necesita abogar en todos los niveles gubernamentales para proteger los derechos de las personas que han sido impactadas por el SIDA y al mismo tiempo para incrementar los fondos para cuidado médico e investigación. En agosto de 1985 APLA coordinó los testimonios que se presentaron en el Consejo de la Ciudad de Los Angeles sobre la discriminación en contra de las personas con SIDA. Los Angeles fue la primera ciudad en la nación que prohibió ese tipo de discriminación.

En 1990, los esfuerzos de las políticas de APLA se expandieron con la creación de la unidad de servicios de abogacía de SIDA en Sacramento. Los representantes de APLA en la capital del estado trabajan conjuntamente con coaliciones de SIDA y otras organizaciones de salud, de gays y lesbianas. Juntos luchan por los derechos de todos los californianos que han sido afectados por el VIH y hacen cabildeo para que se aseguren fondos para la educación, prevención y cuidado médico.